Archivos de Noviembre, 2007
El
Tal como les habíamos anunciado, el pasado día 22 de noviembre se celebraron tres juicios de trabajadores municipales contra el Ayuntamiento de Sahagún. Un juicio que el alcalde había intentado evitar, no pagando lo que les debían, que hubiera sido lo lógico -sobre todo a la vista de que en el primer juicio se ha dado la razón a la trabajadora demandante-, sino pidiendo a los trabajadores primero que lo retiraran y luego intentando engañarles con el pago de 200 euros a cuenta. Sin embargo, el juicio se aplazó hasta abril para solicitar un estudio de las cuantías, porque a criterio del Ayuntamiento las cantidades acordadas sobrepasan los límites fijados en los Presupuestos Generales del Estado y la masa salarial.
El PP y el alcalde actual siempre han estado en contra del Convenio laboral -por lo que se abstuvieron en su aprobación y votaron en contra de la validación del acuerdo-, y ahora se niegan a reconocerlo, habiéndolo además denunciado para que no siga vigente en 2008. Ahora quieren anular el acuerdo del Pleno tachándolo de ilegal.
Junto al alcalde, el otro gran culpable es el secretario. Siempre estuvo en contra de que se firmara el convenio, de que se aprobara y de que se pusiera en vigor. Ha redactado hasta tres informes en contra, argumentando que era necesario tener aprobada la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), y se negó después a redactar el acta de aprobación del acuerdo del Convenio.
Pero lo más estridente es que haya convocado a una reunión el día 20 a los trabajadores, para convencerles de que la culpa era del PSOE y del alcalde anterior por aprobar el convenio a pesar de su informe negativo. Lo que no les dijo era que se había pedido otro informe jurídico a la Diputación en el que se afirmaba que se podía aprobar sin tener aprobada la RPT. Pero lo más grave es que les haya recomendado denunciar al anterior alcalde para que pague de su bolso, cuando el gran culpable es él mismo.
Tampoco les dijo el Secretario que la verdadera razón de su interés en que se confeccione la RPT es la de obtener una importante subida de su sueldo, tal como nos solicitó repetidas veces de manera verbal y escrita. Y no será por que cobre tan poco como dice, porque de su sueldo se sacan tres o cuatro de los que no quiere que se suban. Ni les contó que él, que les regatea siempre a los trabajadores el pago de horas extraordinarias, solicitó -¡con una rebaja!- más de 36.000 euros por ese concepto. Y que ha obtenido ya del actual alcalde un reconocimiento de más de 600 euros en octubre de horas extraordinarias, pero camuflado en otro concepto. Y eso sin cumplir nunca su horario, ni antes ni ahora. ¿Para su subida no hace falta RPT? ¿Su subida no excede de la masa salarial?
Tres, pues, son las razones de la oposición al Convenio: la inquina del PP y secretario a los trabajadores y sindicatos, la oposición política al PSOE -que siempre ha apoyado a los trabajadores- y el deseo del Secretario de que le suban el sueldo. No busquen otras.
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El matadero comarcal de Sahagún lleva cerrado cerca de un mes por orden de los servicios sanitarios de la Junta de Castilla y León. Una situación que no se puede comparar con el cierre que sufrió el matadero cuando los socialistas gobernábamos. Entonces se debió a que los matarifes, que eran autónomos sin vinculación laboral con el Ayuntamiento, no estaban cotizando a la Seguridad Social. Aunque entendimos que los servicios de la Junta no tenían competencia sobre la situación laboral de los matarifes, lo cierto es que lo solucionamos contratándoles como personal del Ayuntamiento.
Ahora se trata de un caso muy distinto: se debe, simplemente, a la negligencia del equipo de gobierno del PP, a la más absoluta dejadez. No se le ocurre a nadie dar vacaciones al encargado del matadero y dejar la matanza sin control alguno. Porque los matarifes ya no tienen vinculación laboral con el Ayuntamiento y no lo pueden hacer. (¿Han comprobado también ahora los veterinarios si están dados de alta en la Seguridad Social?). Y como se han dedicado a meterse con todos los trabajadores, ahora no encuentran a nadie que les quiera echar una mano.
Pero no es solo ésa la causa del cierre, con ser muy grave. Es que las deficiencias que existen en el matadero son muchas y muy importantes, demostrando esa dejadez de la que hablábamos. ¿No iban a gobernar para mirar por el bien común? ¿O era hablar por decir algo? ¿No será que están más preocupados por solucionar “sus cosas”? Hablaremos en otro artículo de ellas.
Las deficiencias son en muchos casos de auténtica desidia: no limpiar las cuadras, con los que el estiércol se acumula sin control, con moscas, pulgas y otros insectos campando a sus anchas al lado de las carnes frescas; no están en funcionamiento los esterilizadores de los cuchillos; no funcionan bien las cámaras por falta de gas, y ni siquiera se puede controlar la temperatura; es necesario colocar el polipasto que falta, arreglar la cadena de vacuno, reparar el techo, etc, etc.
Hay mucha tarea que hacer, pero porque no lo han hecho antes. ¡Qué pronto se han olvidado de sus críticas a la gestión del equipo socialista! Entonces era el actual alcalde uno de los más severos censores de la labor municipal. El que se permitía en los plenos citar leyes y artículos para desacreditar al gobierno. (Premio para quién acierte quién era el asesor jurídico). Escupió tanto para arriba, que ahora le cae en la cara.
Que se ponga a trabajar, que para eso es el alcalde. Que empiecen a funcionar las cosas: el cámping (cerrado), el matadero (cerrado), el albergue (medio desatendido). Que ponga a trabajar a los concejales, que para eso se presentaron. Porque los hay que no pisan por el Ayuntamiento.
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La obsesión que el PP tiene con los trabajadores municipales llega a cotas inimaginables. El equipo de gobierno anterior, socialista, firmó con los trabajadores laborales un convenio que mejoraba sus condiciones de trabajo y económicas, acercándolas a las de otros Ayuntamientos similares al nuestro. El 29 de noviembre de 2006, después de recibir los informes solicitados a la Diputación de León, el Pleno aprobó el II Convenio de Trabajadores del Ayuntamiento de Sahagún, con la abstención de los miembros del PP, entre ellos el actual alcalde, Emilio Redondo y la oposición frontal del secretario. Como no quiso redactar el acta de la sesión, no pudimos ponerlo en vigor. Tuvo que llegar otra secretaria -cuando fue inhabilitado el actual- para que se validaran en otro Pleno los acuerdos de los que no tenían acta, entre otros el Convenio. El PP se vuelve a abstener, dando la espalda a los empleados municipales.
Los trabajadores, a la vista de que el Ayuntamiento no quiere reconocer la validez de ese Convenio, lo denuncian. Se ha celebrado un juicio hasta ahora, y el Ayuntamiento de Sahagún no se ha personado en el juicio, no ha enviado a un abogado, y la sentencia ha dado la razón a la trabajadora, con lo que hay que pagarle la deuda que demandaba y hacerse cargo además de las costas del juicio.
¿Qué hubiera hecho una persona sensata? Pagar a los otros demandantes y anular los juicios para no generar más gastos. Pues los del PP, no: no pagan, pero “invitan” a los trabajadores a retirar la demanda. Con lo cual, el próximo día 22 se celebrarán otros tres juicios y… a pagar los vecinos.
Pero después se les ha ocurrido otra cosa más grave: denunciar el Convenio por Decreto, a pesar de que la competencia es del Pleno, que es el órgano que lo aprobó. Con tal de que perjudicar a los trabajadores -y dar gusto además al secretario- cualquier cosa.
La última idea es la de dar una “propina” de 200 euros a los demandantes para que retiren la demanda. ¿No sería más fácil poner en vigor el Convenio de una vez? ¿O creen que se puede someter a los trabajadores a su capricho? ¿No saben que existe un estatuto de los trabajadores, en los que se reconoce a éstos una serie de derechos? ¿O creen que seguimos en la España del siglo XIX?
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Recientemente ha aparecido en un periódico provincial una noticia en la que puede observarse a una vecina de Sahagún presentando en las oficinas municipales nada menos que 1.700 firmas para pedir un servicio de pediatría mejor, que ofrezca a los niños del área de salud de Sahagún las atenciones que necesitan.
Ignoramos lo que ha hecho para solucionar el problema el alcalde, pero el Gerente del Sacyl ya se ha adelantado a decir que el servicio es suficente para la cantidad de niños que tenemos. ¿Y cree alguien que eso es verdad, a la vista de la avalancha de personas que han firmado porque se dan cuenta de que en el medio rural, y más concretamente en Sahagún, estamos dejados de la mano de Dios? El equipo de gobierno socialista ya recibió quejas del servicio de pediatría, y las trasladó al Gerente de Salud en una entrevista personal del alcalde, donde recibió el compromiso de estudiarlo y mejorarlo, pero parece ser que no han cumplido lo que prometieron.
Otro problema que tenemos en el servicio sanitario es el transporte para personas que no tienen médico en su pueblo ni medios para trasladarse al Centro de Salud que les corresponde. Para paliar esta carencia, los socialistas pusimos en marcha en el Ayuntamiento de Sahagún un servicio de transporte para usuarios de varios pueblos del municipio; pero que resulta caro de mantener, no teniendo además competencias sobre salud. En su día pedimos a la Junta que nos concediera un vehículo adecuado… y nada, ni respuesta. Luego solicitamos el trasporte “a la demanda” (ese que nuestro alcalde no sabe lo que es) a quien lo pregonaba como producto estrella de su gestión, el consejero Silván, y ése sí nos contestó: que esperáramos a 2008.
En cuanto al Centro de Salud, después de comprar el solar, escriturarlo y donarlo a la Junta, instamos a ésta a que lo constuyera lo antes posible, sobre todo por la necesidad inaplazable de contar con un servicio de radiología y un gimnasio de rehabilitación, y todo eran largas. Podía estar ya construido y en funcionamiento, pero Sahagún, por lo que se ve, no es una prioridad para la Junta.
Por fin, ¡qué decir del servicio de ambulancias para urgencias! De todos es sabido que resulta insuficiente. Conocidos son los casos donde, al estar ocupada la que presta servicio en Sahagún, ha habido que esperar más tiempo del razonable. En algunos de ellos, después de una espera interminable, llegó cuando ya el enfermo había fallecido. También para este problema el equipo socialista se movió ante la Junta, mandó escritos, se entrevistó el alcalde con el Gerente, y la excusa fue que en Valladolid no le permitían dotar al área de Sahagún con una segunda ambulancia, pero que por si por él fuera…
En fin, para qué seguir. Tenemos una atención médica deficitaria y no se ven intenciones de mejorarla por parte de la Junta, que es quien tiene las competencias. Porque no se puede argumentar, como hace el Sacyl, que el número de cartillas es bajo, que no da para más. Tenemos derecho en el medio rural a tener un servicio sanitario equiparable al de las ciudades, sin que ello signifique, por ejemplo, que reclamemos un hospital. Pero sí pedimos un Centro de Salud nuevo bien dotado, con radiología, fisioterapia, atención pediátrica de verdad, etc.; un transporte suficiente para quien precise ir al ese Centro; un servicio de ambulancias suficiente. Es decir, una atención sanitaria digna y en condiciones, que hoy por hoy se salva en Sahagún tan sólo gracias a la profesionalidad del personal del área.
Los
Haber tenido el verano pasado las piscinas municipales sin socorristas titulados o sin la licencia actualizada es una gravísima irresponsabilidad del alcalde y del concejal encargado del área.¿Qué hubiera ocurrido si llega a producirse un accidente irremediable? ¿Quién se hubiera responsabilizado entonces? ¿El alcalde, el concejal… o los inspectores de Sanidad? Porque todos dieron por buena la situación irregular de los socorristas. ¿O se hubieran lavado las manos llegado el caso?
Pero no queda ahí el asunto. El alcalde mintió con todo el descaro cuando los concejales socialistas preguntaron en el Pleno de 30 de agosto pasado si todos los socorristas tenían la licencia en vigor, al afirmar que todo estaba “perfectamente documentado”. Porque cuando solicitaron ver la documentación, observaron que era cierto lo que se les había informado: que no tenían licencia de socorrista acuático, o que no lo tenían en vigor, con lo que los seguros no se hubieran hecho cargo de nada. Y más todavía: hubo durante varios días dos socorristas sin licencia y sin estar de alta en la Seguridad Social, con lo que tampoco ellos estaban con la cobertura legal, y a los que -en palabras del alcalde- no se les ha pagado nada.
¿Qué ha pasado para que los inspectores de la Junta vieran la documentación y la dieran por buena? Al menos eso afirmó el alcalde… ¿Cómo eran tan exigentes con el gobierno socialista y tan permisivos con el del PP? ¿No se les debe exigir a todos igual? ¿Acaso tenían órdenes de hacer la vista gorda? Demasiadas dudas y muy poca claridad.
Con fecha 24 de octubre, el grupo socialista presentó una pregunta escrita que fue contestada en el Pleno ordinario que se celebró al día siguiente. Entonces al concejal de Personal, Miguel Gómez, no le quedó más remedio que reconocer -una vez que sabía que los concejales socialistas habían visto la documentación- que tenían razón y que los socorristas no estaban en regla. O sea, reconoció que había mentido.
Llegamos a la conclusión de que no nos podemos fiar de la palabra del alcalde; que todo lo que diga hay que tomarlo con la prevención de que nos puede estar engañando. Y sin embargo, nos quejamos después de que los políticos no inspiramos confianza.
Aunque, para inspirar confianza, el primer paso es fiarse de los demás. Y el alcalde no se fía de nadie: ni de la oposición, ni del secretario (ya está buscando el PP consenso con la oposición para echarle), ni siquiera de los concejales de su grupo. De nadie. Por no fiarse, no se fía de los alguaciles ni de la señora de la limpieza. Por eso no ha dado la llave del Ayuntamiento a ningún alguacil y tiene que ir personalmente a las ocho a abrir cada día la casa consistorial; y por eso no permite que entren a limpiar su despacho y se limita a sacar al pasillo la papelera. Creemos que este es un caso único en España, propio de la España más negra y profunda, pero que hace un retrato perfecto del alcalde que tenemos.
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