Partido Socialista de Sahagún

Archivos de Enero, 2008

Si

Hechos especialmente graves han sucedido y están sucediendo en el Ayuntamiento de Sahagún. Sucesos de una gravedad tal que nos obliga a tomar medidas y que no debemos permitir que permanezcan ocultos. Si a alguien se le debe exigir el respeto de las leyes, es a una institución como la municipal, representada por el alcalde. Ya hemos hablado de la alianza del alcalde con el Secretario para engañar, manipular e ignorar lo que la legislación vigente ordena. Pues bien, esta pareja es la protagonista de los hechos que queremos denunciar. Se trata, en definitiva, de hechos de ocultamiento de documentación pública, falsificación registral y desobediencia a una orden de un ministerio.

Pero empecemos haciendo historia. Con fecha 18 de enero de 2007, el Ministerio de Administraciones Públicas envió un escrito al Ayuntamiento de Sahagún -cuyo contenido ya nos habían adelantado por fax- en la que se cesaba al Secretario, Santiago Cadenas Gallego. Un alguacil le subió, como cada día el correo, ese día concretamente tres cartas. Pero más tarde él entregó tan sólo dos al alguacil para que se las subiera al alcalde, el socialista José Manuel Lora; es decir, se deduce de ello que presuntamente se quedó con la carta en la que se comunicaba al alcalde que debía cesar al secretario de su cargo, en cumplimiento de la sentencia por la que se le condenaba a inhabilitación del cargo y a tres años y medio de prisión, por apropiación indebida y falsedad documental en el ejercicio de su cargo en el Ayuntamiento de Villanueva de Duero (Valladolid).

Pedimos al Ministerio que nos enviara una nueva carta, con acuse de recibo. Cuando llegó, el 5 de febrero de 2007, después de consultar a los servicios jurídicos del propio Ministerio y de la Diputación de León, y obtener como respuesta que había de ejecutarse la Orden de manera inmediata, se redactó el acta de cese como Secretario -que se negó a firmar- y se le denunció al Juzgado de Sahagún.

Pero la historia se repite, sólo que ahora cuenta con la complicidad del nuevo alcalde, del PP. El Ministerio de Administraciones Públicas ha dictado una nueva orden de inhabilitación al Secretario, al habérsele desestimado la justicia un recurso que interpuso. El escrito salió de la Dirección General de Administración Local el día 17 de diciembre de 2007. De todo esto nos hemos enterado extraoficialmente, y, puestos en contacto con el Ministerio, un funcionario del mismo, en la mañana del 11 de enero, nos informó que la Orden había salido con esa fecha -17 de diciembre- y nos preguntó si se había ejecutado ya la resolución. Ante nuestro desconocimiento total del asunto, nos enviaron un fax. Concejales del PSOE y de la UPL nos pusimos en contacto con el alcalde la tarde del viernes, 11 de enero. Visiblemente nervioso, Redondo admitió que la carta había llegado, y puso como excusa para no haber cesado al Secretario que había hecho una consulta a la Diputación  y que le habían dicho que no estaba claro; y añadió que más ganas que tenía él de librarse del Secretario… También nos advirtió que no quería nada de publicidad del asunto, ni en la prensa ni en Internet, porque rompía la carta y lo negaba todo. Pero había dejado un reguero de pistas que no puede borrar.

Pero no queda ahí todo. Nos hemos enterado que el lunes, día 14 de enero, tres días después de la entrevista, se ha registrado el citado escrito con fecha de 11 de enero -el viernes anterior-, para que parezca que lo había hecho antes de hablar con nosotros. Por lo que resulta que el registro se ha falsificado.

No se asusten, porque todavía hay más. En la mañana del mismo lunes tuvimos conocimiento, a través del Ministerio, de que el día 27 de diciembre el Alcalde de Sahagún envió allí un escrito solicitando que se le rehabilitara, argumentando que es un “buen profesional” y de probada “integridad”, cuando es sabido que ha resultado todo lo contrario. Comentados estos extremos al alcalde, Emilio Redondo, lo niega y argumenta que ha podido firmar el documento sin haberlo leído. ¡Hace falta tener cara dura! Nos preguntamos entonces: ¿quién da la orden para su redacción?, ¿quién está usurpando funciones que no le corresponden? o, en definitiva, ¿quién está gobernando por el alcalde? Todo mentiras. Así no puede funcionar una administración que tiene que ser un fiel ejemplo de legalidad y transparencia. Las sentencias están para algo y eso el alcalde sigue sin entenderlo; aunque también sabemos que el respeto a la ley no es lo suyo. De todo esto daremos cuenta cuando os permitan acceder al registro del Ayuntamiento.

En resumen, ha ocultado y no ha procedido al registro -como es obligado- del escrito del Ministerio, ha falsificado el registro de entrada y se ha negado a dar cumplimiento a una Orden del Ministerio del que depende el Secretario. Todo ello de una gravedad extrema. Porque si se ha equivocado el Ministerio (dictando la orden de cese del Secretario), el Ministerio es responsable de sus actos; pero, a su vez, el alcalde (desobedeciendo esa orden) es responsable de los suyos.

Además queremos aclarar otro asunto. Ante la convocatoria del Pleno extraordinario del día 15 de enero, le hicimos considerar al alcalde la posible nulidad de los acuerdos que se habrían de tomar de celebrarse -lo que admitió- a la vista de la situación administrativa del Secretario; entonces decidió suspender la sesión. (Y nos queda la duda de si fueron legales los acuerdos que se tomaron en el Pleno anterior). Esta es la verdadera razón por la que no se celebró el Pleno y no la que el alcalde esgrimió ante la prensa al decir que había un “problemilla”, cuando en realidad lo que tiene es un problemón.
Queremos dejar constancia de nuestro desagrado por no haber sido informados de este asunto de tanta gravedad del que estaban al tanto el resto de los concejales del PP, lo que demuestra su complicidad en los hechos relatados. Una falta de lealtad institucional que se va convirtiendo en regla con este alcalde.

Con independencia de las responsabilidades que se pudieran derivar, queremos pedir al alcalde que considere la posibilidad de dimitir. Cualquier político con un mínimo de dignidad lo haría. Y antes de hacerlo, que firme el acta de cese del Secretario. Es su obligación a pesar de los favores que le debe al Secretario. Un alcalde tiene que inspirar confianza y ser el primer ciudadano en el cumplimiento de la ley. Y que sepa que, si no hace, será el mismo pueblo el que le eche del puesto.

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2 comentarios

La

Ha resumido el alcalde de Sahagún la actuación de la oposición PSOE-UPL en el pasado pleno del día 31 de diciembre de 2007 como propia de gente a la que no importa Sahagún, tan solo preocupada en política por las formas. Gente poco de fiar, no como él, al que solo le mueve conseguir lo mejor para su pueblo. ¿Que le acusan de mirar solo para su interés cuando, estando en la oposición, la única propuesta de modificación que hizo a las Normas de Urbanismo fue conseguir una altura más en su lavadero de coches? ¿Y qué? Eso era cuando no era alcalde, porque ahora solo le interesa el bien común. 

Esa paternal búsqueda del bien de Sahagún por parte del alcalde justifica, en su opinión, que no tenga en cuenta las formas, ni que respete las leyes, que de esa manera estarían de más. Bastaría para la actuación del gestor público moverse por el interés de todos; las normas, las leyes… no importan. Cuestión de formas. O sea, que el fin justifica los medios. Nos suena esta idea, pero nos parece un poco antigua, y propia de dirigentes poco democráticos, por decirlo de una manera muy suave.

En el campo del derecho, las formas son la garantía. Y una democracia como la nuestra es un estado de derecho. ¿Entiende esto que decimos el señor alcalde de Sahagún? Porque si no lo entiende, es mejor que dimita; y si lo entiende, que lo aplique a su gestión, cosa que hasta ahora no ha hecho. Y eso que está gobernando en minoría. ¿Se imaginan ahora qué pasaría si tuviera mayoría?

Siendo así las cosas, aunque el señor alcalde no lo entienda, resulta que las formas que él desprecia son claves en el ejercicio del poder democrático, y no menos en la labor indispensable e la oposición. Cuidar las formas beneficia a todos; ignorarlas, sólo a unos pocos. Si se hubieran tenido en cuenta, el pleno referido se hubiera celebrado en tiempo y forma, es decir, el último jueves de diciembre. Habría habido tiempo para revisar los expedientes y tomar, en consecuencia, todos esos acuerdos tan importantes para Sahagún. Si se hubiera dado relevancia a las formas, se hubiera hecho el estudio económico que la ley exige para modificar las ordenanzas fiscales -justo el mismo que ellos exigían en la oposición,- y se podrían haber aprobado. Pero tampoco se hicieron.

Y así, el pleno fue un ridículo del alcalde de principio a fin. No hizo los deberes a tiempo y lo llevaba todo apenas hilvanado, con los expedientes de los asuntos a medias o sin hacer. Luego, con echar la culpa al secretario…; pero, en cualquier caso,  la responsabilidad es suya. Se tiene que habituar a respetar plazos, normas, leyes. No es solo cuestión de formas. Y que se ponga a trabajar por el bien de Sahagún.

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