Archivos de Febrero, 2008
Decir
Estupefactos nos han dejado el alcalde y el grupo municipal del PP al apoyar una moción nuestra en la que pedíamos que el Ayuntamiento solicitara al Ministerio de Administraciones Públicas la incoación de un expediente disciplinario al secretario municipal por incumplimiento de sus obligaciones, muy especialmente por su negativa a redactar cinco actas de Pleno cuando fue cesado por ese organismo público.
Porque no acabamos de entender esa postura, toda vez que el 27 de diciembre el mismo alcalde envió un escrito al citado ministerio solicitando que quedara en suspenso la inhabilitación que pesa sobre el funcionario mencionado. Según eso, no sabemos a qué carta quedarnos: si apoya o no al secretario. O bien, podemos pensar que ha dejado de apoyarle, porque ha acabado por entender lo que todo el mundo entiende acerca de la labor personal y profesional de este individuo en el Ayuntamiento. Aunque nos queda la duda y aun sospechamos que haya sido moneda de cambio.
Tampoco comprendemos la postura del teniente de alcalde, Miguel Gómez, apoyando públicamente al secretario mientras negociaba con la oposición la salida del Ayuntamiento de este funcionario; o que firmara un documento de apoyo ante el ministerio reseñado, en el que ponía de manifiesto las “excelencias” personales y profesionales del secretario, y a los pocos días vote a favor de la moción socialista.
Podemos interpretar que han cedido a la realidad, y han acabado por darnos la razón. Por muchos favores que le deban, al final se han dado cuenta de que la actuación del secretario ha sido nefasta, con multitud de asuntos sin resolver; y lo que es peor, ha creado un clima en el pueblo y, sobre todo, en el Ayuntamiento, que hace irrespirable el aire donde él está. Siempre amparado por el alcalde, que es el máximo responsable.
No nos sirve la salida de tono de éste al decir que, en este asunto, cuando gobernábamos no “movimos ficha”. ¿Seguro? Simplemente, lo comunicamos por escrito al Ministerio, a la Junta de Castilla y León, y a la Subdelegación del Gobierno, además de dar cuenta del hecho a la Diputación de León. En esencia, todos nos vinieron a decir que nada se podía hacer porque ya no era funcionario, y nos apuntaron como única salida denunciarlo ante los tribunales de justicia, cosa que hicimos. Si no sabe esto el alcalde, que se informe, pero que no hable por hablar.
Queremos dejar de nuevo claro, para atajar las pretensiones económicas infundadas del secretario y para dejar en evidencia la actitud actual de Redondo, que, cuando el secretario fue cesado durante el mandato socialista, no se hizo más que llevar a cabo una resolución del Ministerio de Administraciones Públicas, y eso después de haber recibido otro escrito en el que se nos aclaraba que la resolución había que ejecutarla de manera inmediata. Contra esa resolución recurrió el secretario y la justicia no le ha dado ahora la razón, por lo que de nuevo le han hecho llegar la inhabilitación, que hay que ejecutar. A pesar de la jugarreta de Redondo de esconder la carta, lo que él mismo consideró en el Pleno que era un delito, pero que él lo asumía. En todo caso, el alcalde no puede hacer otra cosa que cesarle.
Sin embargo, no se ha atrevido a hacerlo, así que ahora le ha venido al pelo la moción socialista para desembarazarse de esta carga que ya le resulta pesada. No ha tenido personalidad ni coraje, y por eso le ha ocurrido lo que le ha ocurrido. En el pecado lleva la penitencia.
Pero no queda la cosa ahí: en el Pleno de hoy mismo han apoyado los concejales del PP una propuesta de la UPL que instaba al alcalde a cesar al secretario mañana, viernes. Pero, curiosamente, los dos que han estado jugando con dos barajas en esta historia no han aparecido por el Pleno: el alcalde y Miguel Gómez. Sencillamente no han dado la cara, ni en este asunto ni en el del funcionario habilitado como secretario. Porque tenían que explicar lo inexplicable: que cuando gobernábamos los socialistas no valieran para ese puesto los funcionarios del Ayuntamiento porque no tenían la titulación suficiente (y presentaron todos los concejales un escrito que les redactó el secretario cesado), y ahora, cuando gobiernan ellos, sí valgan. ¿Habrán derogado la ley o será un caso de hipocresía que califica a sus autores, hoy ausentes?


