Partido Socialista de Sahagún

Archivos de Junio, 2008

Las

Empeñado parece el alcalde en ensalzarse a sí mismo a base de desacreditar a los demás. Muy poco convencido debe de andar de que lo está haciendo bien, y no ve claro que sean los demás los que le ensalcen. Porque lo de estas fiestas es un ejemplo patente de ello.

Primero utilizó el saluda del programa -que todos los alcaldes utilizan para animar a los vecinos y visitantes a dejar de lado las diferencias para disfrutar de las fiestas- para hacer crítica al anterior equipo de gobierno. Después usó la entrevista de la prensa provincial con ocasión de las fiestas para seguir haciendo lo mismo, acusando gratuitamente a los gobernantes socialistas de no sé cuantas irregularidades. Todo ello para crear un clima “distendido”  

Antes dio la nota en el acto del pregón, donde convirtió este acto institucional en una convención política del PP. En primer lugar, por los numerosos invitados de su partido invitados al acto -de los cuales unos cuantos se quedaron a la cena-, con lo que no se sabía si era oficial o privado. Después, a la hora de presentar al pregonero, en una soporífera lectura del currículum nos informó de todos sus méritos oficiales y políticos. Así, nos dio a conocer los resultados electorales o los cargos orgánicos dentro del PP. ¿No quedamos que venía en tanto que vicepresidente del Senado? Un aspecto a mejorar para otro año. Porque mucho dirigente del PP en Sahagún y en la cena, pero luego, a la primera de cambio, nos clavan la puñalada: en los últimos días el PP se ha opuesto a llevar a cabo la autovía de Palencia a nuestra villa.

Después llegó el chupinazo e hizo algo inapropiado mezclando las cosas: pedir a los presentes en la plaza que guardaran un minuto de silencio por la muerte de dos jóvenes hace nueve meses. Cuando menos no parece normal: cada cosa a su tiempo. ¿Hubiera parecido adecuado llevar una charanga al entierro? Pues la respuesta vale para lo del chupinazo. La excusa es peregrina: que se lo habían pedido. ¿Y no tiene criterio el alcalde para saber en cada momento lo que debe hacer? ¿Se ha preocupado de si necesitan algo los familiares de las víctimas? Porque eso sí demostraría que tiene verdadero interés.

En cuanto a la publicación de que las fiestas iban a costar 30.000 euros menos, habría que decir que, a simple vista, parece mucha diferencia, y que tendrá que presentar las cuentas. Pero en cualquier caso, las orquestas de este año no eran comparables en calidad -eso lo ha dicho todo el mundo- ni en precio. Los Melocos tampoco son, al menos de momento, Pignoise. No es lo mismo una novillada que los cortes. Los fuegos tampoco fueron iguales… Suma y sigue. O sea, que según es el burro, así es la albarda.  

También ha manifestado que nos habíamos comprometido los socialistas a pagar la multa de la doble talanquera, cuando no es verdad, y Redondo no lo sabe porque se marchó a mitad del Pleno. Además, la sanción iba a ser una cantidad simbólica según el Delegado de la Junta, Eduardo Fernández. Lo que sí nos comprometimos a pagar de nuestro patrimonio fueron los gastos que se generaran por posibles accidentes ocasionados por las vaquillas del encierro, ya que el seguro no se hacía cargo de los mismos. Pero, afortunadamente, no ocurrió incidente alguno.

Crear tensión de manera gratuita no parece el mejor medio de contribuir a generar un clima social agradable, sobre todo en las fiestas. Mentir y difamar para desprestigiar a otros no parece una actitud propia de un alcalde. Pero en éste parece ser su norma de conducta.  

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El pasado día 29 de mayo el Pleno aprobó, casi por unanimidad, una moción acerca del secretario Santiago Cadenas. En ella se pedía que no se levantara la inhabilitación de su puesto al Ministerio de Administraciones Públicas y al Juzgado de Valladolid que ha suspendido la ejecución de la pena impuesta en su día por falsedad documental y apropiación de fondos públicos.

No merece otro trato después de que se le recibiera en Sahagún como se hizo: haciendo borrón y cuenta nueva de su tormentoso pasado, con numerosas denuncias y enfrentamientos en todos los Ayuntamientos en los que ha ejercido. El de Sahagún le brindó la posibilidad de rehabilitarse social y moralmente, además de solicitar para él al Ministerio de Justicia el indulto, lo que impidió que tuviera que ingresar en prisión. 

Pero pronto volvió a caer en los mismos vicios y aparecieron los problemas de otros Ayuntamientos. La administración se paraliza: los expedientes se pierden o, simplemente, se olvidan; las actas sin redactar se amontonan. Los problemas con los funcionarios y concejales vuelven insostenible el clima en el Ayuntamiento. Su carácter irascible y su soberbia resultan insoportables para los vecinos y otras personas que llegan hasta su despacho.   

Un Secretario nefasto, incapaz de resolver los asuntos, vago hasta el extremo, poco preocupado por su trabajo y muy amigo de los bares en horario laboral. No ha cumplido con su horario de trabajo ni ha tenido al día sus obligaciones. Ha cogido ojeriza a personas, y se ha negado a facilitarles los trámites administrativos con excusas, siendo la preferida que no tiene tiempo.

Alardeaba de que dejaba el cargo de Secretario en el Ayuntamiento, pero luego ha hecho todo lo contrario, es decir, lo mismo que hacía en otros pueblos donde ha ejercido: hablar -a voces- en los bares de las cosas del Ayuntamiento, de los asuntos de particulares. Pero eso ya lo sabíamos antes de venir a Sahagún. Lo que pasa es que el anterior alcalde socialista no le dejaba maniobrar a su gusto y con al de ahora ha hecho lo que le ha dado la gana, gobernando a su antojo el Ayuntamiento, y manejándole como un títere.

Sin embargo en el río revuelto que representó el secretario durante el gobierno socialista se puso a pescar el PP de Sahagún. A ellos, entonces en la oposición, les filtraba documentación; les redactaba escritos para que presentaran en el Ayuntamiento, llenos de infundios y difamaciones; les preparaba las intervenciones que tenían que hacer en el Pleno. Estaban encantados con él. Pero ahora todo eso ya no les sirve y han visto “desde dentro” la carga que supone que ocupe la Secretaría; y eso sin tenerlo en su contra.

Porque luego, cuando el PP consiguió la alcaldía de Sahagún, esa colaboración íntima continuó, aunque poco a poco se fueron dando cuenta del personaje con el que estaban tratando. Sin embargo, el alcalde, Emilio Redondo, cometió un error garrafal: ocultó documentación oficial del Ministerio de Administraciones Públicas en la que se inhabilitaba al Secretario. Y no sólo no hizo lo que el ministerio le ordenaba, sino que además envió a esa administración un escrito de apoyo al inhabilitado, con unas palabras personales suyas, del alcalde, más otras del  ahora controvertido teniente de alcalde, Miguel Gómez Cea.

Es decir, que el alcalde y el PP no han jugado nunca claro en este caso. O, por decirlo mejor, han jugado con dos barajas. Es más, todavía al día de hoy siguen manteniendo buena relación con él, con el que se les ve en los bares, especialmente a Miguel Gómez, presidente comarcal del PP, que es precisamente el que no votó a favor de la moción. Quien, a la postre, quizá haya sido el más coherente, porque, con su voto contrario a la moción, quiere agradecerle “los servicios prestados” al PP.

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