Partido Socialista de Sahagún

Archivos de Diciembre, 2008

No

Puede parecer un chiste, pero no lo es. La nueva ordenanza municipal, aprobada en el Pleno del pasado día 10, recoge textualmente en el artículo 9 como una de las conductas contrarias a la pacífica convivencia “actos de gamberrismo o de hechos vandálicos, así como los juegos bélicos” ¿Pero a quién se le ocurre prohibir que los niños jueguen a la guerra? ¿Es que ellos no han sido nunca niños? ¿Es que no han tenido hijos que juegan o han jugado a la guerra? Ya la aparición de la noticia de la prohibición de caminar ebrio por la calle ha suscitado la risa de toda la provincia. Pero es que esta prohibición roza lo grotesco. ¡Y menos mal que les advertimos del error del artículo 33, que pedía a los dueños de los perros que éstos defecaran en vías públicas, jardines…!

Y no son las únicas faltas curiosas que se tipifican. En el artículo 45, A, r) se considera infracción grave la acumulación de grupos juveniles en los accesos a los locales de esparcimiento público. O sea, que a partir de cierta edad se permite. ¿Por qué se prohíbe solo a los jóvenes?

Curiosas resultan otras prohibiciones tales como la de gotear agua los aparatos de refrigeración (No se especifica si se sanciona al aparato o al dueño). Y qué decir de la prohibición de sacudir y exponer alfombras y ropa a la calle. O la de prohibir secar ropa visible desde la vía pública. ¿Qué van a hacer las familias que vivan en un piso y no tengan otra posibilidad?

¿Y qué se puede decir de la prohibición de tirar petardos sin autorización municipal, tal como aparece en el artículo 16, d)? ¿Se imagina alguien a los jóvenes en San Juan buscando a la autoridad municipal para lanzar uno? Y lo de prohibir las rondallas… O lo de no atar las bicis a las farolas. O la regar las macetas si cae agua a la vía pública, lo que exigirá a los amantes de las plantas medir bien la cantidad de agua de riego bajo riesgo de sanción.

La maraña y excesivo número de normas es de tal magnitud que haría falta una plantilla de no menos de veinte agentes municipales para velar por su cumplimiento, día y noche. Y si se asume, porque no puede ser de otra forma, que no se puede controlar, ¿para qué tanta norma y tanta prohibición? Si la mayoría ya está legislado por el Estado o la Comunidad Autónoma… Como la de inspeccionar la limpieza de los servicios públicos. ¿Quién se va a encargar de visitarlos?

Puede el equipo de gobierno comenzar por hacer que se cumplan las normas que ya existen: impedir que se ocupen aceras por vehículos, que se circule por calles peatonales, que los negocios no acumulen vehículos para reparar en la vía pública con las consiguientes manchas de aceite, etc., etc… Por citar solamente algunas normas, pero que exigiría al equipo de gobierno empezar la justicia por su casa. Porque el mejor predicador es fray Ejemplo. Pero no abrumar a los vecinos con esta inmensa cantidad de normas, algunas tan ocurrentes como se han visto, que se recogen en ese reglamento improvisado, compuesto por retales de unos y otros ayuntamientos, basado en normas que a veces no son de nuestra comunidad autónoma, y que, contra lo que su ponente anunció, carece de consenso y no ha contado con la opinión pública.

No nos vale con que se nos haya vuelto a decir que son cosas de Virgilio, porque los concejales del PP también lo han votado y son tan responsables como él de este reglamento. Un reglamento, en general, innecesario, que merece una reforma o su retirada.

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