Partido Socialista de Sahagún

Archivos de Febrero, 2010

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Hablábamos en nuestra pasada exposición del mes de enero de las obras que el alcalde estaba haciendo en su domicilio sin licencia, mientras como mandatario estaba paralizando otras de vecinos que tampoco tenían autorización municipal y se les estaba iniciando expediente sancionador. Acabábamos pidiendo una explicación sobre el asunto.

Pues bien, ninguna respuesta hemos recibido por parte de ningún miembro del equipo de gobierno. Ningún paso, que sepamos, se ha dado. Ha tenido que ser un vecino -ajeno a nuestro partido- el que ha presentado sendos escritos de denuncia ante la Diputación de León y el Ayuntamiento de Sahagún, de cuyas actuaciones nos ha remitido copia el propio interesado. La única medida que ha tomado el alcalde es la de retirarnos el saludo alegando -pásmense, señores- que nos estábamos metiendo en su vida privada, como si cometer irregularidades de ámbito municipal fuera algo privado. Increíble.

En los citados escritos se denuncian irregularidades cometidas por el alcalde de Sahagún, Emilio Redondo, que ya hacíamos públicas en nuestra página: realizar obras sin licencia -o caducada, que es lo mismo- en edificio de su propiedad de la calle Flora Flórez, algo que todos los vecinos hemos podido presenciar (acopio de materiales, construcción de tabiques, colocación de balcones, etc.). Por otra parte, ejercer actividades en dos locales sin licencia. Y añade otra, que nosotros desconocíamos: destinar el bajo cubierta -en donde habita actualmente- a vivienda, lo que se le prohibió expresamente en la licencia que obtuvo en el 2001 para la construcción de ocho apartamentos y locales, dado que esta zona forma parte de los elementos comunes del edificio. Demasiadas irregularidades para cualquier vecino, pero parece que pocas para el alcalde.

Ahora ya no pueden objetar que no saben nada el policía local, el técnico municipal, la secretaria, la teniente de alcalde, la Junta de Gobierno Local. Ahora están informados perfectamente y mirar para otro lado significa hacerse cómplices. Los que han informado de las irregularidades de otros vecinos y los que han votado a favor de paralizarles las obras y sancionarles no tienen otra salida que actuar, por decencia y porque se lo exige la ley. Porque el asunto es de una gravedad considerable, por mucho que se quiera minimizar con un silencio vergonzante.

Entendemos que, para solucionar esta irregularidad, ha de presentar el alcalde un escrito de renuncia a participar en las deliberaciones y tomas de acuerdo en este asunto por tener interés personal en el mismo. Entonces debería la teniente de alcalde tomar las riendas de asunto: declarar la caducidad de la licencia que se le otorgó en 2001, ordenar una revisión de las obras que se hayan llevado a cabo desde aquella fecha a fin de restablecer la legalidad urbanística por la infracción cometida, si es posible, actualizar el presupuesto de las obras pagando las correspondientes tasas, e incoar expediente sancionador.

Claro que, paralelamente, existe para el alcalde otra salida, más decorosa. La que se espera de personas dignas. Aquella  que consiste en defender lo que queda de la propia honorabilidad asumiendo los errores. La que se toma cuando resta aun un ápice de conciencia: la dimisión.

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